El aikido de las acusaciones. Cómo rebatir cualquier etiqueta que te pongan


En muchas ocasiones estamos etiquetando a las personas: es que eres "muy lento", o muy "inexperto", o "vago", o que me "has robado", o cualquier atributo que pretende juzgarte o tildarte de algo. Se realiza sin llegar al insulto, pero sí que se pretende, en cierto modo, despreciar. ¿Cómo manejar dichas manipulaciones? Es muy sencillo. A continuación una muestra de cómo hacerlo.

Imagina que alguien te dice: ‹‹eres un directivo muy blando››. Sigue estos pasos:

a) Pregúntale a qué se refiere con ser "muy blando". Deja que se exprese y matice. 

b) Si no te acaba de convencer lo que responde, usa eufemismos o cambia su nombre por otro más suave que describa mejor su etiqueta. Por ejemplo, responde: Efectivamente, si ser blando significa ser un líder participativo y democrático, estaría de acuerdo con tu definición de "ser blando"

c) Ahora, utiliza otra etiqueta más contundente‹‹Me da la impresión que quizá deseas que sea un líder autoritario››

d) Y si lo ves oportuno, utiliza irónicamente la elusión de la etiqueta más exagerada. Por ejemplo: ‹‹o quizá quieras que tome un tipo de liderazgo más cercano a algún líder alemán de la segunda guerra mundial››

Estos sencillos consejos nos sirven para redefinir la acusación, e identificar una mala aplicación del término a la situación. Lo mejor sería utilizar un diccionario o una fuente fiable para determinar la palabra más ajustada y no caer en la manipulación.

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